“La Primera Subasta” Thomas Mueller Gastell & Marco Portillo Díaz

El 2015 no era un buen año para el desarrollo de proyectos de energías renovables. La nueva Ley de la Industria Eléctrica ya se encontraba en vigor, desde el 11 de agosto de 2014 y a través de una disposición transitoria se mantuvieron vivos los esquemas de pequeño productor y el autoabastecimiento. Sin embargo, el primero no resultó bancable debido a la incertidumbre en la evolución de precios y el segundo quedó en franco declive dado que las empresas ya no querían comprometerse a comprar energía a largo plazo a la luz de la dramática reducción de las tarifas eléctricas. Así, la industria desarrolló expectativas con relación a la Primera Subasta de Largo Plazo a celebrarse ese mismo año.

Después de recibir múltiples comentarios vía la COFEMER, se emitieron varios cuerpos normativos de extrema relevancia para el sector eléctrico. El 8 de septiembre, se publicó en el Diario Oficial de la Federación las Bases del Mercado Eléctrico y el 19 de noviembre, el Manual de Subastas de Largo Plazo.Ambas d isposiciones—altamente complejas—diseñaron el novedoso esquema de la tan esperada Primera Subasta de Largo Plazo, la cual fue convocada a finales de noviembre de 2015 por el CENACE.

A diferencia de lo que se acostumbraba con los IPP, las nuevas subastas no requieren de una tecnología específica ni se dirigen de forma específica a unpro yecto en un lugar determinado, sino a la compra de tres productos: potencia, energía y certificados de energía limpia (CELs). En las nuevas subastas compiten diversos proyectos a lo largo del territorio nacional, de todas las tecnologías, localizados en distintas zonas con precios marginales y
capacidades de interconexión diferentes. Los ganadores celebrarían el Contrato de Cobertura Eléctrica establecido en las Bases de Licitación.

Aunado a ello, el calendario de la primera subasta establecía lapsos de tiempo sumamente reducidos. Las juntas de aclaraciones—realizadas ahora vía electrónica—mostraron el enorme interés en la subasta con más de dos mil preguntas. Incluso, varias de las fechas clave para el proceso eran muy cercanas a las fiestas de fin de año, lo que implicaba poco tiempo y mucho trabajo. No se puede negar que la SENER se esforzó al promover la apertura en
el diálogo con los futuros licitantes. En especial en lo referente al Contrato de Cobertura Eléctrica que, después de varias rondas de negociaciones (con total
transparencia) y cinco borradores, incluyó las sugerencias principales realizadas por las asociaciones de la industria eléctrica. Igualmente, CENACE mostró un
criterio acertado en el proceso de precalificación que culminó el 11 de febrero del 2016. Los requisitos para precalificar resultaban especialmente difíciles para las compañías internacionales. En este sentido, dicho organismo flexibilizó los criterios de precalificación, con el fin de que resultara más sencillo precalificar y hubiere mayor participación.

El 26 de enero de 2016, llegó la oferta de compra de CFE como Suministrador de Servicios Básico: 500 MW de potencia a un precio francamente ridículo, 6.3 TWh de energía y 6.3 millones de certificados de energía limpia. Las ofertas de venta presentadas el 28 de marzo de 2016 correspondían a más de diez veces el volumen ofertado para compra. 103 empresas y 450 ofertas obtuvieron la precalificación. Además, 69 de las 103 empresas presentaron 227
ofertas económicas, de las cuales resultaron ganadoras 18 ofertas que beneficiaron a 11 participantes. Se asignó 84% de la energía y CELs ofrecidos
para compra por CFE, de los cuales 74% corresponden a proyectos fotovoltaicos con un precio promedio de US$47 por MWh de energía más CELs. Un éxito para
las renovables. Como consecuencia de los buenos resultados, se tienen expectativas muy positivas para la siguiente subasta, cuyas bases se publicaron
este 13 de mayo.

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