La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 29), que se celebrará en Bakú, Azerbaiyán, del 11 al 22 de noviembre de 2024, representa un momento crucial en la lucha global contra el cambio climático. Este encuentro que complementa múltiples otros en el pasado, reúne a líderes mundiales, científicos y representantes de la sociedad civil para discutir y acordar acciones concretas que mitiguen los efectos adversos del calentamiento global.
La importancia de la COP 29 radica en la necesidad urgente de fortalecer los compromisos internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Según informes recientes de las Naciones Unidas,
los compromisos actuales son insuficientes para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 grados Celsius, objetivo establecido en el Acuerdo de París. Se proyecta que las promesas actuales reducirán las emisiones globales solo en un 2,6% entre 2019 y 2030, muy por debajo del 43% necesario para alcanzar la meta climática.
La COP29 no solo representa una plataforma de negociación global para establecer metas climáticas, sino que también es una oportunidad para que México evalúe y renueve su enfoque hacia la sostenibilidad energética y la transición a fuentes de energía más limpias.
Estamos en medio de una revolución silenciosa. La forma en que impulsamos nuestras economías y sociedades está cambiando. Las energías renovables nunca han sido más baratas ni accesibles, y su despliegue está acelerándose de manera impresionante, aunque de forma desigual.
La situación actual de generación de energía en México está marcada por un panorama energético que sigue dependiendo en gran medida de combustibles fósiles, lo cual plantea desafíos tanto ambientales como económicos. Según datos recientes, el país produce aproximadamente el
70% de su energía a partir de fuentes fósiles, mientras que el porcentaje de energía renovable aún está por debajo de su verdadero potencial. El pasado 6 de noviembre, el Gobierno Federal de México dio a conocer su
Estrategia Nacional de Energía, que por primera vez establece los pilares fundamentales para orientar la política pública del sector durante esta nueva administración. Como parte del Plan Nacional de Energía que se implementará en este sexenio, esta estrategia tiene como objetivo fortalecer la planeación y el diagnóstico del sistema eléctrico, consolidar la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y avanzar hacia la transición energética. La estrategia reconoce el gran potencial de México en su proceso de descarbonización; no obstante, aún persisten limitaciones que deberán ser evaluadas una vez se publiquen los cambios legislativos correspondientes.
Aprovechar la COP 29 junto con esta nueva estrategia nacional es una oportunidad crucial para que México se comprometa firmemente con el crecimiento de energías renovables como la solar y la eólica, que no solo son más limpias sino también estratégicas, dado el gran potencial natural del país. La energía solar, en particular, presenta una ventaja geográfica inigualable. México, siendo uno de los países con mayor irradiación solar en el mundo, tiene un enorme potencial para el uso de paneles solares, tanto en hogares como en el sector industrial. La adopción de paneles solares en fábricas y empresas podría reducir significativamente la huella de carbono de sectores productivos clave, además de ofrecer una solución económica a largo plazo ante el aumento de los precios de los combustibles fósiles. Uno de los retos que tuvo esta modalidad fue el desconocimiento de la misma, luego fue la falta de financiamiento con las que hoy ya se cuentan para hacer frente a las grandes inversiones que requiere la Generación Distribuida (que es cuando un usuario genera energía en un punto mayormente donde consume, así autoabasteciéndose). Esta opción se ha popularizado en los últimos 5 años, con crecimientos anuales promedio de más del 25%. México hoy cuenta con
3,891 Megawatts instalados en modalidad de Generación Distribuida (mayormente paneles solares en techos).
Además, el uso de energía renovable en la industria no solo beneficia al medio ambiente, sino que también fortalece la competitividad del país en los mercados globales, donde las empresas y productos con bajo impacto de carbono son cada vez más valorados. A medida que el comercio internacional y los consumidores demandan productos que reflejen un menor impacto ecológico, aumentar la base industrial verde de México puede ser una ventaja competitiva. Un compromiso fuerte en COP 29 podría llevar a México a desarrollar incentivos y programas de apoyo a la adopción de energías renovables en el sector industrial, acelerando así esta transformación hacia una economía más verde.
Otro aspecto relevante en la COP 29 es la importancia de mejorar las herramientas para medir y gestionar el impacto del cambio climático. Aquí es donde plataformas como
Human Climate Horizons de la Oficina del Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD cobran relevancia.
Human Climate Horizons es una plataforma de datos y análisis que proporciona información localizada sobre los impactos futuros del cambio climático en diversas dimensiones del desarrollo humano y la seguridad. La plataforma ofrece datos detallados para más de 24,000 regiones en todo el mundo, abarcando múltiples escenarios de políticas y horizontes temporales hasta finales del siglo XXI.
Estos datos se derivan de observaciones satelitales y modelos del Sexto Informe de Evaluación del
Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
Por ejemplo, la plataforma permite visualizar cómo el aumento del nivel del mar podría afectar a comunidades costeras específicas, proporcionando información esencial para la planificación urbana y la implementación de medidas de adaptación. Además, ofrece datos sobre cómo el cambio climático podría influir en la mortalidad, el uso de energía y la fuerza laboral global, lo que ayuda a identificar áreas donde los riesgos son más severos.
Para México, una nación con vastas costas y una biodiversidad rica, el cambio climático representa una amenaza significativa. El aumento del nivel del mar podría afectar a comunidades costeras, mientras que las alteraciones en los patrones climáticos pueden impactar la agricultura y la disponibilidad de agua
Para México, el Human Climate Horizons ofrece una visión detallada de los impactos del cambio climático a nivel regional, facilitando proyecciones específicas sobre cómo el aumento de temperaturas y la reducción de recursos hídricos pueden afectar regiones productivas en el norte y sur del país. Por ejemplo, en estados como Chihuahua y Sonora, donde la agricultura y ganadería son actividades económicas cruciales, las proyecciones de escasez de agua podrían ayudar a planificar y adaptar estos sectores, promoviendo una gestión hídrica más sostenible.
En conclusión, la COP 29 en Bakú ofrece a México una oportunidad sin precedentes para reforzar su compromiso hacia una transición energética más limpia y establecer metas ambiciosas en la adopción de energías renovables en su base industrial. Además, al adoptar herramientas avanzadas como Human Climate Horizons, México puede responder mejor a los desafíos climáticos, tomando decisiones basadas en datos y anticipando los cambios necesarios para proteger su entorno natural y bienestar social. Para México, estas acciones son vitales para proteger su medio ambiente y garantizar el bienestar de sus sociedades con procesos de descarbonización ambiciosos y comprometidos. En un mundo cada vez más afectado por el cambio climático, es esencial que México se posicione como un líder regional en sostenibilidad y que aproveche esta conferencia para alinear sus políticas con los compromisos climáticos globales.